DIARIO DE AVENTURAS: BARILOCHE – DÍA 13

Viernes que ya se sentía nostálgico porque nos quedaban sólo dos días en este lugar que nos había dado tantas alegrías.

Al igual que el jueves, nos levantamos cerca de las 8 de la mañana para recibir el desayuno del hotel. Después de habernos llenado la panza y preparado la ropa salimos caminando para el Cerro para lo que sería un nuevo día de snowboard.

Tranquilo. Esa palabra describe lo que fue ese viernes. La clave era sacarle el jugo a cada momento, tener todos los sentidos bien a flor de piel para grabar en la memoria cada sensación, desde el viento frío y la nieve en la cara, hasta las vistas, pasando por grabarnos en la mente las canciones que se escuchaban en los refugios o simplemente el silencio de estar tan alto, física y emocionalmente, y sintiéndose grande y chiquito a la vez, frente a tanta inmensidad.

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Entrenamos el cuerpo, casi sin darnos cuenta, excepto cuando a la noche sentíamos el cuerpo todo flojo, de golpes o de progresos. Pero así y todo disfrutamos. Absorbimos cada segundo que pudimos y lo grabamos adentro nuestro para que la felicidad dure hasta el año siguiente, cuando nos volveríamos a encontrar con nuestra querida Bariloche.

Terminamos la tarde en el sauna y el hidromasaje, relajando los músculos un poco y la mente un poco más. Miramos Los Simpson un rato y despedimos el viernes cenando unas pastas.

Así, y no sin darnos cuenta, se nos fue el día 13 en este viaje. Y no se si será correcto decir que se nos fue, porque lo que menos hizo fue escaparse de nosotros, sino quedarse en nosotros mientras la memoria y el corazón no nos fallen.


ADVENTURE’S DIARIES: BARILOCHE – DAY 13

This was a Friday which already felt nostalgic ‘cause we had only two days left on this place that had given us so many joys.

Just like on Thursday, we woke up around 8 in the morning to have breakfast on the hotel room. After we had filled our bellies, we walked to the Cerro for a new day of snowboarding.

Peaceful. That word describes that Friday. The key was enjoy every moment, having all the senses wide awake to record in our memory every sensation, from the cold wind and the snow on the face, to the sights, even to the songs that we heard in the shelters or just the silence of being so high, both physically and emotionally, and feeling big and small at the same time, facing such immensity.

We trained our bodies, almost without realizing it, except when at night we felt the whole body loose, for blows or progress. Even so we enjoyed. We absorbed every second we could and recorded it deep inside us to make that happiness lasts ‘til the next year, when we would meet again with our beloved Bariloche.

We finished the afternoon in the sauna and whirlpool, relaxing our muscles a bit and our minds a little more. We watched The Simpsons and said goodbye to that Friday having pasta for dinner.

That way, and not without realizing it, our 13th day was gone. And I don’t know if it’s right to say that it was gone, because if there’s something this day didn’t do was to escape from us but to stay inside us while the memory and the heart don’t fail us.

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