DIARIO DE AVENTURAS: BARILOCHE – DÍA 9

READ ME IN ENGLISH

Días de esos en los que no haces nada “fuera de lo común” pero que te dejan recuerdos imborrables, así fue este lunes martes de paseo céntrico por Bariloche.

Decidimos levantarnos un poco más tarde, como para salir de la rutina de madrugar. La realidad es que me cuesta un montón levantarme temprano y, aunque amo la sensación de haber aprovechado el día a pleno cuando madrugo, también amo los días en los que puedo dormir sin despertador y despertarme cuando me haya cansado de descansar 😜. Y, precisamente, ese fue el plan cuando nos fuimos a dormir el domingo lunes.

Durante la mañana y la tarde temprana estuvimos en casa, simplemente haciendo nada, relajados viendo la tele y haciendo fiaca. A la tarde decidimos que era buena idea irnos al centro, yo quería comprarme un pantalón de nieve y queríamos aprovechar para comprar unos buenos chocolates sureños (para nosotros y para traer a la familia).

Es así como anduvimos de shopping por casas como Montagne y The North Face, en busca del pantalón ideal para volver a practicar una y mil veces el deporte que me había vuelto loca. Al final, después de haber recorrido un montón de casas encontré mi pantalón Surfanic (pueden leer más del mismo en este post)

DSC_0651

Después de haber conseguido exitosamente mi pantalón, decidimos empezar a buscar recuerditos para traer a la familia. Con Darío amamos las casas con adornitos y, aunque yo soy más fan del estilo minimalista, me encanta recorrer bazares y regalerías.

En una de estas regalerías nos cruzamos con un nene que creó la anécdota que contaríamos una y otra vez cada vez que viésemos la foto que retrató la risa que me provocó escucharlo. Es que él estaba con su tata (aparentemente su abuelo) y, señalándole un tren hermoso y bastante costoso le dijo: “¡Mira Tata, lo encontramos!”, a lo que su tata respondió que no lo toque y el nene insistió: “¡Pero Tata, está ahí para que me lo compres!”. El tata no cedió y el nene recurrió a su abuela al grito de “No me lo quiso comprar, ¡ES TAN MALO!” 😂 😂 😂 Inocente como sólo un niño puede ser…

Luego de haber desistido de traer un adorno como obsequio (no encontramos nada que encajara con nuestros gustos) decidimos que una idea mejor, más rica y que traería más felicidad a nuestros familiares era traerles chocolates, así que nos fuimos a elegir unas cajas de bombones a Rapanui, una de las mejores y más famosas chocolaterías que hay en Bariloche.

Cuando terminamos de hacer compras y, ya estando cerca del anochecer, decidimos irnos caminando a Familia Weiss, un restaurante que a mi, a pesar de las múltiples críticas que escuché, me fascinó. Pero antes, decidimos pasar un ratito por la catedral y el centro cívico y sacar algunas fotos, ya que nos quedaban pocos días de viaje y no planeábamos hacer otra visita al centro.

Habiendo explotado casi cada rincón del centro de Bariloche, decidimos que ya era hora de sentarnos a descansar y disfrutar de una rica y romántica cena y de la compañía del otro en esta, nuestra luna de miel.

Familia Weiss nos recibió con una calidez incomparable, haciéndonos sentir que estábamos en nuestro hogar. El menú elegido fue distinto para ambos: él pidió ciervo a la cazadora mientras que yo elegí cordero a la cazadora y, ambos, acompañamos esta deliciosa cena con un buen Latitud 33°.

Y así, disfrutando de las cosas simples, de los momentos que estábamos viviendo y de la historia que estábamos comenzando, coronamos una noche más siendo felizmente casados.


ADVENTURE’S DIARIES: BARILOCHE – DAY 9

Those days when you don’t do anything “unusual” but when you get the most unforgettable memories, like that was this Monday of downtown walk through Bariloche.

We decided to get up a little later, just to get out of the early morning routine. Truth to be told, I’m not a morning person at all and, although I love the feeling of seizing the day, I also love those days when I can go to bed without an alarm clock and wake up when I get tired of resting. And that was our plan when we went to bed on Sunday night.

During the morning and the early afternoon we spent our day relaxing at home, watching tv and just resting. In the afternoon we thought that it was a good idea to go downtown; I wanted to buy a pair of snow pants and also buy some good southern chocolates (for us and our family).

So we went shopping at stores like Montagne and The North Face, looking after the perfect pair of snow pants to practice a thousand more times the sport that drove me crazy. Finally, after have walked in a lot of stores I found my Surfanic pair of snow pants (you can read more about them in this post)

After have bought my pants, we decided to start searching presents for our family. Dario and I love those stores that have a lot of little ornaments and, although I’m a big fan of minimalism, I love visiting gift shops.

In one of those gift shops we met a little boy that was going to be the center of the anecdote that we would tell time and again each time we saw the photo that portrayed the laughter that caused me to hear him. He was with his grandpa and pointing a beautiful and expensive train he said “Look grandpa, we found it!”, to which his grandfather replied “Don’t touch it” so the boy insisted: “But grandpa, it’s there for you to buy it for me!”. His grandfather didn’t wanted to buy it so the little boy went to his gradma yelling “He didn’t bought it, he is SO BAD!”😂 😂 😂 Inocent like only a child can be…

After giving up at the idea of an ornament as a gift (we didn’t find anything that suited our tastes) we decided that a better idea, yummy and that would bring more happiness to our family was to bring them chocolates, so we went to choose boxes of chocolates to Rapanui, one of the best and most famous chocolate factory in Bariloche.

When we finished shopping and, it was just about to getting dark, we decided to walk to Familia Weiss, a restaurant that fascinated me. But before, we decided to spend a little time in the cathedral and the civic center and take some photos, since we had only a few days to travel and we didn’t plan to make another visit to downtown.

Having explored almost every corner of the center of Bariloche, we decided that it was time to sit down to rest and enjoy a tasty and romantic dinner and the company of each other in this, our honeymoon.

Weiss family welcomed us with unparalleled warmth, making us feel like we were in our home. The menu chosen was different for both: he asked for deer while I chose lamb and both accompanied this delicious dinner with a good Latitud 33 °.

And so, enjoying the simple things, the moments that we were living and the story that we were beginning, we crowned one more night being happily married.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s